presidente del Congreso de Michoacán
¿Quién dijo que el chay es infinito?
«El mundo se va a acabar, el mundo se va acabar, si un día me has de querer, te debes apresurar», sonaba en mi cabeza cuando me enteré de que el Senado había aprobado el mal-llamado Plan B de la Cheinbau, que en realidad viene a ser como el Plan D para modificar el sistema electoral.
El combativo Partido del Trabajo logró quitarle la revocación de mandato (otra mal-llamada, pero de eso no hablamos hoy) para el 2027, pero accedió al recorte en congresos y cabildos que a la larga no es recorte sino es lo mismo, según la oposición, porque cuando ponen que el mínimo de regidores es de siete los municipios que tenían menos de siete los tendrán que incrementar y cuando ponen que el tope máximo para los congresos es de .7 del presupuesto estatal, los que gastaban menos ahora dirán «a huevo» o tal vez como el meme «¿ustedes gastaban más?» y pues se ajustarán.
El punto es que el Congreso de Michoacán es de los que gastaban más, casi medio millón más, para ser exactos, precisamente porque los diputados de Morena, el PVEM y el rebelde PT, con el aval de todos los demás menos Memo Valencia (del PRI), accedieron a incrementarse el presupuesto diciendo que le aumentarían el sueldo a los empleados, aunque eso dijeron pero la verdad quién sabe, porque nunca hemos visto el desglose de sus gastos.
«Se les acabó el chay, perros», casi casi dijo Balta Gaona, el presidente del Congreso en aquella rueda de prensa que quedó en la memoria y la preocupación de los cientos de autodenominados periodistas que abrevan de la ubre legislativa.
Y la preocupación es grande porque a estas alturas del año, todavía ni siquiera empieza a fluir el recurso de los (mal-llamados) convenios de 2026 y ahí aprovechó el buen Balta para echarle más sal a la herida, diciendo que se habían detenido porque Fabiola Alanís quería dejar fuera a los mediecitos, a los que sólo tienen un empleado-reportero-camarógrafo-director-intendente-cobrador de convenios.
Era evidente el encono del petista defensor de los fetos quien todavía una semana después reiteró que votará a favor del Plan D, pero solamente no quiere que lo llamen traidor, como han tildado a los del PT luego de oponerse al Plan C.
Ese día, el de la primer rueda de prensa, lo recuerdo bien porque fue un día después de San Patricio, por lo que la cruda y el dolor de cabeza me hacían maldecir más de lo normal esas mañaneras de las 8 de la madrugada y más todavía cuando los empleados me negaron el vasito de café que porque ya no había y las tortitas, como siempre, ya habían desaparecido, siempre insuficientes gracias a los que se guardan unas para llevar y a los empleados que salen a desayunarse a las ruedas de prensa.
Ese miércoles, decía, el Plan D fue el tema del día entre los lamebotas de Morena y el PT, que según su coordinador parlamentario, Reyes Galindo, “ha sido congruente desde el inicio”.
Los petistas defendieron como perros el recorte a sus prerrogativas y plurinominales. En defensa de la democracia, dijeron, pero no hicieron honor a su nombre para defender a los trabajadores del Congreso que serán despedidos con este recorte (porque de recortar diputados nadie ha hablado).
Diputados como Juan Pablo Celis, Reyes Galindo y Eréndira Isauro se llenaron la boca de austeridad, aunque fueron ellos mismos los que aprobaron el incremento presupuestal de 257 millones de pesos para este año.
Baltazar Gaona habló a lo wey, porque primero dijo que iban a despedir a 300, 400 empleados, pero luego dijo que el Congreso podría trabajar con 300 o 400, eso implicaría despedir como 600 ó 700, porque la nómina es de 1050, contando con los familiares de Gaona que trabajan ahí y en la Auditoría Superior.
Los de Morena se subieron a la tribunita -la de salva que montaron en el patio- para decir que no, que claro que no, que los trabajadores no se verán afectados, pero no dijeron entonces quiénes sí.
El líder sindical, Rogelio Andrade, dijo que ya había hablado con Celis y Fabiola y que estaba tranquilo porque les creía que los sindicalizados y los que tienen base no serán despedidos, sino los 400 empleados que llegan con los diputados entre fotógrafos, asesores y demás que son eventuales pero que ya no se les dice eventuales, sino prestadores de servicios.
Incluso se mostró positivo porque ya 60 sindicalizados se titularon en Derecho, así que él considera que están listos para hacer la chamba de asesores, aunque no se les pueda dar nombramiento como tales por ley.
No tan felices quedaron los comunicadores, uno de los cuales se rasgaba las vestiduras publicando en facebook «no puede haber Congreso rico con prensa pobre». Hasta dijo que los reporteros tenemos que ganar siete mil pesos ¡semanales!
Pero no, amikos, habrá que abrevar de otra chichi.
