flamante gobernador de Michoacán
Usa términos que se oyen chidos, pero tienen una connotación negativa.
Con términos inadecuados y haciendo gala de poco conocimiento se ha conducido el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, en los últimos días (y en los anteriores también, pero hoy hablaremos de los últimos), como cuando habla de «ceses fulminantes», de «veto de bolsillo» o de «machos calados».
El uso erróneo de términos sólo es la punta de la pirámide, el primer escalón de una cadena de falta de conocimiento del titular del Ejecutivo y sus asesores que llega hasta lo más profundo.
Cese fulminante
Bedollita declaró que hubo «cese fulminante» de la directora del Colegio de Bachilleres de Michoacán en Contepec y a un profesor, no queda claro si el que organizó la competencia de baile o el que montó la polémica coreografía que tanto molestó al señor gobernador.
De ahí se desprende una ignorancia más, la del objetivo de esta actividad, que se viene realizando desde hace ya varios años y donde se pide a los alumnos que hagan performances con contenido social y qué más social que recordar que su municipio fue el primero en contar con un presidente municipal asesinado al inicio de la administración de Bedollita.
Y si nos vamos más a fondo, hallamos el desconocimiento mayor y ese es el concepto de «apología del delito», que teóricamente tiene que ver con ensalzar y aplaudir actos delictivos para disuadir a otras personas a cometerlos. Digo en teoría porque eso no es lo que dice la ley.
La reforma al Código Penal que aprobó el Congreso a capricho de Bedollita más bien dice que es apología del delito cualquier alusión al crimen organizado y la expresión de ideas sobre consumo de sustancias o actos ilícitos. Dentro de esa amplísima definición, claro que sí, lo que hicieron los jóvenes sería apología del delito, así como cualquier discurso de cualquier político y muchísimas cosas más.
Y con pasamos al último peldaño de la pirámide de ignorancia y a la vez volvemos al principio, al cese fulminante. En primera, quien tendría que determinar si se cometió apología del delito, al ser un delito contenido en el Código Penal, tendría que ser un juez, al término de un procedimiento judicial, no el gobernador, que en todo caso tendría que interponer una denuncia y esperar.
El término «cese fulminante» no existe en la ley, no es un tipo de despido. En realidad tiende a usarse en la jerga legaloide cuando se hace referencia a un despido injustificado, que se hizo sin el debido proceso, de manera arbitraria. O sea, sí fue eso, ¿pero lo dijo a propósito?
Veto de bolsillo
En otro episodio de escasez de pensamiento del mandatario, salió a hacer gala de la licenciatura en Derecho que siempre presume tener y dijo que había aplicado un «veto de bolsillo» al dictamen que remitió el Congreso del Estado para que ya no se pida carta de no antecedentes penales a quienes quieran ser candidatos.
Y aquí vamos otra vez: por verse muy vergas, quiso usar un término que se oye chido pero que en realidad tiene una connotación negativa.
«Veto de bolsillo» no es cuando un gobernador regresa una iniciativa al Congreso con observaciones para que la corrija, que es lo que él hizo. Al menos en la práctica, aunque en el discurso se las regresó para que «lo piensen bien» y ya no se apruebe.
En realidad, lo que él hizo, así como lo planea, es ilegal, el Ejecutivo no le dice al Congreso qué aprobar y qué no, porque son poderes distintos, no está uno encima de otro, lo que puede hacer es presentar observaciones para que se corrijan algunos puntos. Luego, el Congreso corrige, pero ya no está obligado a pedir sus observaciones por segunda vez, podría publicar directamente su segunda versión del dictamen.
Bueno pero entonces, ¿qué es veto de bolsillo? Pues más o menos lo contrario a lo que dice Bedollita. Es un término que se empleaba antes cuando un dictamen se quedaba esperando las observaciones del Ejecutivo pero él nada más se hacía wey y no las hacía para evitar así que se promulgara un dictamen que no le gustara, como una especie de congeladora ejecutiva. Era algo malo, pues.
Esa práctica se acabó en 2018, cuando los diputados -a propuesta del hoy dirigente del PAN, Carlos Quintana-, decidieron reformar la Constitución de Michoacán para que si el Ejecutivo no presenta observaciones en los siguientes 10 hábiles de aprobado el dictamen, se considere aprobado por el Poder Ejecutivo inmediatamente.
Estos 10 días hábiles, por cierto, ya tenían rato de haberse cumplido cuando Bedollita les retachó el dictamen.
Macho calado
Y como cada semana es una nueva oportunidad, una semana después, el 6 de abril, Bedollita retornó de las vacaciones de Semana Santa acusando al Instituto Electoral de Michoacán (IEM) de ser una organización propia de la prehistoria y de ser «machos calados».
¡Ay Bedollita! De verdad, corazón, ¿sí sabes lo que estás diciendo?
Macho calado se refiere a un hombre que hoy se conocería como «heterocurioso», que probó la homosexualidad y descubrió que no es lo suyo, así que retornó a la heterosexualidad.
¿Eso de qué manera se podría aplicar a una institución? ¿Probó las acciones afirmativas y luego se desdijo? La verdad es inútil buscar profundidad en la metáfora empleada por el señor gobernador porque evidentemente, está usando un término equivocado otra vez y una vez más, esa sólo es la puntita de una serie de inconsistencias.
Empezó a hablar del tema diciendo que el es abogado y que por eso «le sabe». Pues no se nota, perdón pero no.
La ira del mandatario hacia el instituto electoral parte de que le prohibieron seguir luciendo a sus corcholatas Gladyz y Gaby y decir que «es tiempo de mujeres» y que en Michoacán lo sucederá una gobernadora, porque eso afecta el piso parejo de la contienda. Pues sí, porque ni Morón ni Alfonso son mujeres, ¿no?
Pero también porque un servidor público no tiene que andar promocionando a nadie, recordemos que fue Morena el partido que propuso modificar la ley para que el entonces presidente Vicente Fox no pudiera hablar a favor de ningún candidato ¡Fue Morena!
Y fue Morena también el partido que hace no mucho dictó lineamientos sobre las próximas elecciones y entre ellos, prohibió que los funcionarios y servidores públicos promuevan a nadie.
Bueno, pues Bedollita adelantó que irá a tribunales más altos para que le den la razón, que sí es tiempo de mujeres porque tenemos una presidenta con «A» y que él seguirá diciendo lo que se le venga en gana, apelando a la «libertad de expresión» porque sí, queridos lectores, el gobernador se dice defensor de las mujeres y una víctima de la censura.
Sí, el mismo gobernador que prohibió expresar ideas, que hizo que fuera delito hacer alusión a cualquier cosa relacionada con la delincuencia o consumo de sustancias, que quiere castigar con cárcel pegar calcomanías y que corrió a los profesores del Cobaem y criminalizó a las estudiantes (que en su mayoría son mujeres), él, Bedollita, es un defensor de las mujeres y la libertad de expresión, una pobre víctima de la censura.
Qué cosas.
