Un perrito fue lo más interesante de la rueda de prensa de gobernador.
Cómo estará la seguridad allá por Casa Michoacán que hasta un perro se cuela a la rueda de prensa del gobernador.
¡Uy! Se les soltó el Gordo, qué casualidad.
Y allá corrió Alfredo Ramírez Bedolla, a rescatar a su perrito y con fingida ¿genuina? ternura lo cargó en brazos, le pidió saludar a los medios y se lo pasó a algún subalterno para que se lo llevase, diciendo que no podía quedarse ahí porque entonces no iban a poner atención a la rueda de prensa.
Fue tan pero taaaan casual, que la foto se subió de inmediato a las redes del gobernador.
La estratagema funcionó, la sorpresiva incursión del can, con su peluchito de cactus en el hociquillo -que bien pudo ser un rollo de papel de baño, porque era de ese tipo de perro fifí de comercial-, acaparó reflectores, flashes, cámaras y los titulares de las primeras notas y publicaciones en redes de los medios este lunes.
¿A quién le importa ahora que Claudia Sheinbaum no vaya a asistir a la flamante inauguración del innecesario teleférico de Uruapan?
¿O que la semana pasada el imbécil le haya llamado «machos calados» a los funcionarios del Instituto Electoral de Michoacán?
¿O que hayan matado a cinco personas en una tiendita en Jacona?
¿O a un ambientalista de Villa Madero luego de meses pidiendo auxilio a las autoridades y denunciando la presencia del crimen organizado en esa zona?
¿O que hayan detenido a un funcionario del Ministerio Público, o que esté por decidirse si su exsecretario de Seguridad irá a juicio?
Ciertamente a los medios y al Gordo no les importa y a este Perro, tampoco.
