Le ponen una denuncia por apología del delito, mientras él manda un extrañamiento a la corte.
En esta esquina, un preocupadísimo empresario aguacatero, defensor de las buenas costumbres y los buenos ejemplos, va y pone una denuncia contra el presidente del Congreso, Baltazar Gaona, por supuesta apología del delito en un tema que parecía estar superado, de cuando la banda Carnavalito se aventó el corrido de Se les Peló Baltazar en la sala de sesiones.
En la otra esquina, Balta Gaona arremete una vez más contra el Movimiento del Sombrero desde su tribuna mañanera y anuncia que va a pedir que el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no participe en el juicio en donde analizarán si proceden o no los cambios que el Congreso de Michoacán le hizo al Código Electoral para que el Movimiento del Sombrero (o cualquier otra agrupación de candidatos independientes) pueda participar como tal en una elección.
«Como presidente del Congreso es mi obligación velar por la legalidad», justificó.
Ya perdí la cuenta de cuántos rounds llevan en lo que se ha convertido una pelea casada y a estas alturas es difícil saber quién va ganando pero la lectura de tarjetas preliminar nos arroja lo siguiente: el Movimiento del Sombrero llega enardecido al Congreso por la reforma electoral y como Baltazar es el presidente, manda cerrar las puertas, ellos dañan la puerta y una ventana y el diputado Carlos Alejandro Bautista les abre la puerta, los pocos que acceden interrumpen la sesión con gritos y descalificaciones pero al final, la reforma se aprueba. Saldo 1-1, al parecer.
En el segundo round quedaron tablas, porque Baltazar declaró non grata a la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, pero luego un tribunal dijo que tenían que dejarla entrar al Congreso porque era su derecho.
Luego vino el intercambio de metralla: Grecia era aviadora del Congreso y cobraba sin ir a trabajar y el presidente del Congreso dijo que iba a ver de que devolviera los más de 200 mil que cobró; pero Baltazar dejó tocar a la banda y le pidió un corrido, así que cada uno evidenció, exhibió y juzgó al otro y luego ella sugirió que «por eso le dejan cabezas en Tarímbaro», refiriéndose a un homicidio que sucedió en el municipio donde la familia del diputado ha gobernado por años, lo que él decidió tomar como una amenaza y sacó su pañuelito blanco: tiró la toalla.
Pero no duró mucho porque este miércoles arremetió de nuevo, luego de que Grecia Quiroz anduvo anunciando que participaría como «amiga de la corte» (amicus curiae), presumiendo su foto con el presidente de la SCJN, Hugo Aguilar, aunque en realidad no puede serlo, porque esta figura se supone que es para expertos o defensores de derechos que no tengan un interés directo en la resolución y ella, por supuesto que lo tiene, así que Baltazar anunció que emitiría un extrañamiento a la corte y pediría que el ministro presidente se excusara y si no, al menos que sea imparcial al tomar su decisión.
Porque dejen ustedes que pueda o no pueda ser amiga de la corte pero, ¿qué hace el presidente de la corte recibiendo en persona a la presidenta de Uruapan y tomándose fotos con ella? Ahí Balta dudó si recibirá así a todos los ciudadanos o si estará sugiriendo que va a fallar a su favor.
Casi al mismo tiempo, vino el contraataque y salió en varias páginas de Facebook lo del buen samaritano que interpuso que busca el desafuero de Balta para juzgarlo por apología del delito pero este «empresario aguacatero» preocupado, Juan Carlos Venegas Álvarez, viene a ser el mismo que le escribió una carta a Baltazar Gaona donde decía que se ofrecía a pagar los daños que causó el Movimiento del Sombrero aquella vez que se manifestó, destapándose si no como parte del movimiento, al menos como simpatizante, así que se puede contar este tanto a los del sombrero.
El resultado de la pelea es difícil de adivinar y todo parece indicar que habrá que someterse al arbitraje; el veredicto final estará en manos del Poder Judicial.
