Lo persiguen por haber denunciado la narcoelección de 2021, según su carnal Toño García.
El exgobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, no es un prófugo de la justicia, sino un perseguido político, asegura su broder Antonio García Conejo, quien es ahora uno de los representantes del nuevo partido Somos México.
Lo que dice es que a Silvano no lo quieren porque denunció unas cosillas que pasaron en la elección que ganó en 2021 Alfredo Ramírez Bedolla, o sea el gobernador actual.
«Lo persiguen porque dijo lo que tenía que decir como gobernador en turno, si no iba a cargar también con omisiones y la omisión también es un delito. Fue y denunció ante las autoridades correspondientes, buscó una entrevista con el presidente (AMLO), que no lo recibió, se fue ante la OEA, hizo todo lo que tenía que hacer alguien que le consta que hubo intromisión de grupos delictivos. Eso lo sabe todo mundo, incluso sin despegar las boletas votaron todos a favor de Morena, noventa y tantos por ciento», explicó.
Toño García dice que a su carnal no lo han dejado defenderse ni han respetado la presunción de inocencia, porque controlan al Poder Judicial y la fiscalía y que esa es la misma perspectiva para todos los ciudadanos, desde que los jueces fueron electos mediante acordeones.
«Nadie puede ser declarado culpable hasta que se demuestre lo contrario», sentenció.
También les dijo a los del gobierno que no se hagan weyes, porque varios de ellos fueron hasta más silvanistas que él, que es pariente, en especial Carlos Torres Piña, que en ese tiempo era dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y hasta le tiraba a AMLO.
Y se fue recio, porque al final dijo que a Silvano no le han probado nada todavía, pero que hubo tribunales que reconocieron la intervención de la maña en la elección de 2021 y anularon votos y que nomás por eso y por dignidad, Bedolla no debió de haber asumido el cargo.
