Tras el revuelo que causó un narcocorrido, el presidente del Congreso optó por pedir disculpas.
Disculpas y explicaciones, de parte de Baltazar Gaona García, cuatro días después de que la banda Carnavalito interpretó el corrido «Se les peló Baltazar» en pleno salón de sesiones.
«Quiero pedir una disculpa pública a todas y todos los mexicanos. Nunca fue mi intención generar molestias», expresó y se hizo responsable.
En realidad, el presidente de la Mesa Directiva del Congreso le echó la culpa a la banda. Dijo que ellos fueron los que pidieron que los dejaran ingresar al recinto, porque estaban tocando en el patio, pero querían tomarse una foto así chida con las banderotas atrás como si fueran funcionarios y así y pues cómo decirles que no, si el Palacio Legislativo es la casa del pueblo.
Ya ahí, a modo de agradecimiento, los músicos decidieron dedicarle la rola en cuestión, más que nada porque lleva su nombre, seguramente, no tanto por los detalles de la letra.

Esta acción en apariencia inocente, fue captada en video y causó un escándalo mediático y despertó al monstruo censurador, el gobierno estatal, que en su papel de censor, perseguidor, juzgador y sancionador, emitió un comunicado donde decía el secretario de gobierno, Raúl Zepeda, que ya estaban investigando lo sucedido porque el Código Penal «prohíbe y sanciona la difusión, promoción o exaltación de actividades vinculadas con la delincuencia durante espectáculos, eventos públicos o privados que se desarrollen en territorio estatal».
En realidad el Código Penal no dice eso, lo que dice es que se castigará con cárcel y multa al que «incite al consumo de sustancias» o haga apología de un delito o «a quien por medio de mantas, calcas, volantes, imágenes plasmadas, o cualquier otro medio u objeto haga alusión o promoción de grupos delictivos o personas vinculadas a los mismos».
Es decir, la mera mención de un grupo delictivo es un delito.
Bueno, el caso que el gobierno amenazó que ya preparaba las sanciones porque cuando se trata de este delito, todos sabemos, al gobernador le gusta hacerla de juez, brincarse el juicio y pasar directo al castigo, como cuando corrió a los profes del COBAEM.
Tons ya no le quedó de otra a Balta que grabar en chinga un videíto ahí mismo en el salón de sesiones, donde tocó la banda, donde aprobaron esa aberración de reforma al Código Penal (él mismo la defendió ampliamente, por cierto), y donde al parecer, todos los sueños se cumplen, incluso los más absurdos.
Aquí el chisme de la rola dedicada en el festejo del Día del Padre.
Aquí el chisme del COBAEM.
