El exalcalde asegura que es un tema político que lo involucren en el caso de Carlos Manzo.
«No estás solo», le gritaban al exalcalde de Uruapan sus seguidores, con esa consigna que nació feminista y ahora se usa para defender políticos.
«No tenemos ningún vínculo con los señalamientos que nos han hecho quienes ustedes ya saben y estamos aquí por voluntad propia porque creemos en las leyes mexicanas y en la justicia», fue la primer declaración de Ignacio Campos, saliendo de la Fiscalía General del Estado.
Aseguró que lo están tratando de dañar políticamente, porque lo ponen como si fuera un sospechoso del asesinato de Carlos Manzo cuando en realidad sólo lo están mandando llamar en calidad de testigo.
Entrevistado brevemente entre aplausos y porras, se negó a hacer declaraciones acerca de la alcaldesa en funciones, Grecia Quiroz, pero sí hizo algunas alusiones porque ella ha dicho varias veces que se debe investigar a los enemigos políticos de su finado esposo, que vienen a ser el propio Nacho y su grupo de morenistas, Raúl Morón, Leonel Godoy, y compañía.
Ella también dijo alguna vez que él se había negado a ir a declarar y en algunos medios de comunicación incluso aseguraban que andaba escondido y ahí explicó que nada de eso, sino que en el primer citatorio que le dieron no habían escrito bien su nombre pero que como ya en el segundo lo escribieron bien, pues ahora sí fue.
«Un citatorio que viene con un nombre que no es mi nombre, ¿cómo iba a asistir a declarar?», justificó.
Con su padre encabezando las porras de quienes lo esperaron un par de horas en lo que declaraba y tras asegurar que confía plenamente en las indagatorias de la Fiscalía General del Estado y que no cree que vaya a ver un tratamiento parcial de la justicia, dio por terminada la entrevista citando a quien todavía considera presidente de México, pero hace ya año y medio que se fue a La Chingada:
«Quiero cerrar con esta frase de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador: muchos me han juzgado, pero aún falta que la historia los juzgue a ellos y me juzgue a mí».
No pus sí.
