Está de moda decirle amarillistas a los medios que publican cosas que no les gustan.
Apenas hace un par de semanas el Movimiento del Sombrero llamaba amarillistas a los medios de comunicación, ahora lo hace el dirigente de Morena.
El concepto que tienen los políticos de amarillismo parece ir más en torno a las notas que no les gustan que lo que se supone que es: sensacionalismo, exageración, morbo.
Para el diputado Carlos Alejandro Bautista Tafolla, son amarillistas los que le preguntan por qué usó mobiliario del Congreso del Estado para un evento político y para Jesús Mora, de Morena, son amarillistas los que hacen notas de lo que diga Bautista Tafolla.
Y nosotros como el meme: ah bueno, chingo mi madre.
Chucho Mora no se cansa de repetir, prácticamente en todas sus ruedas de prensa, que existe una «campaña permanente contra un gobierno que sigue conservando legitimidad popular». El discurso de víctima que ha mantenido Morena, a pesar de tener control del poder Ejecutivo, el Legislativo y probablemente también el Judicial.
Esto, según este sujeto al que le molestó mucho hace unos meses que un periodista lo apodara «adorador de dictadores», es culpa de «la derecha», el eterno e intangible enemigo de la 4T, que según él le paga a los medios de comunicación (claro, porque el gobierno del estado, el Congreso y el mismo partido guinda no les pagan, y con recursos públicos).
Originalmente se le decía chayotero precisamente al periodista o medio que recibía dinero de las instituciones pero ahora se usa exactamente para lo contrario, son chayoteros los que no reciben dinero de Morena o del Ayuntamiento de Uruapan y por tanto, los critican.
Concretamente, lo que despertó las críticas de Jesús Mora esta vez fue que un grupo de reporteros -que ya habíamos dicho que se fueron a desayunar con Tafolla- publicaron una entrevista en donde entre otras cosas, dice que René Valencia, el líder de Revolución Social y hermano del dirigente del PRI en el estado, podría ser un buen candidato para el Movimiento del Sombrero.
Y ahí llovieron las críticas del morenista, que si el PRIAN, que si Calderón, que si la derecha, que los del sombrero… ¿y la prensa qué culpa tiene? Pues quién sabe, pero a los medios que entrevistaron a Tafolla -y a los que les robaron la nota- los tildó de «páginas de amarillismo digital».
Que porque según el diputado «construye acuerdos» con ellos, pero fuera de acordar en dónde se iban a ver y a qué horas y qué iban a pedir de desayunar, quién sabe qué otros acuerdos pueda tener el legislador de lengua torpe.
El caso es que para Morena, «los operadores digitales funcionan como maquinaria de guerra sucia y desinformación» pero no importa, porque el pueblo bueno y sabio «sabe distinguir entre una nota falsa, tendenciosa, que pretende manipular la opinión pública».
¿Será?
