Vecinos de Balcones de Morelia se quejan del gimnasio donde entrenan Bedolla y el fiscal.
No nada más a tomarse selfis y videítos van el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y el fiscal Carlos Torres Piña al gimnasio. También contaminan con los camionetones de sus guaruras y de paso obstruyen una calle privada y tal vez, si somos muy malpensandos, inciden en el otorgamiento de permisos y mandan a la Guardia Civil a custodiar lo que los vecinos consideran un ecocidio.
Ámonos por partes: primero, el gimnasio Seven Days que se ubica en la colonia Balcones de Morelia tiene un acceso público por la calle Camilo Camacho y la entrada a su estacionamiento es por la calle Margarita Maza de Juárez y hasta ahí todo ok.
O casi todo, porque a los distinguidos atletas les incomoda tener que caminar desde el estacionamiento hasta la entrada y se les ocurrió que por qué no abrir una calle cerrada, la privada Camilo Camacho -no se confundan como yo me confundí, porque aunque se llama igual, no es la misma que la calle- y de este modo, recortarles algunos pasos a los funcionarios así como ellos recortan los recursos para las dependencias que no les gustan.
«Los señores que vienen a hacer ejercicio no quieren caminar», se mofa una vecina.
Para abrir este acceso, que de acuerdo con los vecinos no tiene razón de ser, porque es una calle privada, cortaron tres árboles de eucalipto de cerca de 50 años de edad que no eran del gym, eran de los habitantes de esa calle, que no estaba para nada de acuerdo porque dicen que así chiquita y todo, esa era su área verde.
Como no querían que se cortaran sus arbolitos, los trabajadores del gimnasio los amenazaron con las motosierras que traían para cometer lo que ellos tildan de ecocidio, pero además, venían acompañados de la Guardia Civil ¿Qué tendría que hacer la policía estatal en un asunto privado de una colonia?, se preguntan.
Los vecinos optaron por hacer guardias para que al menos no pudieran sacar los tronquitos en que se convirtieron sus imponentes eucaliptos, hasta hace unos días proveedores de oxígeno y nidos de pajaritos.
La cosa es que todo este negocio les huele mal y no es por señalar culpables pero lo que sí es que hay muchas coincidencias, porque no sólo es el espacio donde sudan el gober y el fiscal, sino que el mentado Seven Days es propiedad del padre de un regidor, Gilberto Morelos quien, irónicamente, llegó por la coalición oficialista pero representa al Partido Verde Ecologista de México.
Y no es en sí la mera presencia de estos señores lo raro, sino que los mismos vecinos habían solicitado un permiso al área de Parques y Jardines para podar estos árboles y ojo, que no estoy diciendo arrancar de raíz, sólo una despuntadita porque se les había caído una rama en un coche; entonces, el Ayuntamiento respondió que sólo podían cortar hasta un 20 por ciento máximo porque pues, ecológico. ¿Cómo entonces se pasó del 20 al 100 por ciento cuando fue de interés del papá del regidor?
Hasta aquí, pura curiosa coincidencia, ¿no? Bien malpensados serán estos vecinos, pero todavía no habían acabado de hablar. Después me platicaron que este mismo Ayuntamiento, pero a través de su dirección de Patrimonio Municipal y de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Movilidad le había negado el permiso a los empresarios para abrir este acceso, porque es una privada, no una calle.


Y entonces se preguntarán ustedes, ¿la abrieron a huevo? ¿Cómo chingados le hicieron para llegar hasta con fuerza pública a abrir un acceso que se les había negado?
Lo mismo, queridos amigos, se preguntaron los vecinos de la privada Camilo Camacho pero, ¿qué creen?, que la secretaria de Desarrollo Urbano y Movilidad, Joanna Margarita Moreno Manzo, les respondió que «la legalidad los asiste» pero no a ellos, los vecinos sino a los otros, los dueños del gimnasio y es que, sospechan, todo queda en familia, porque esta funcionaria Joanna es prima de Gilberto.
Y no es nada más el tema de los arbolitos, que como quiera ya no los pueden volver a poner. La cosa es que sería una pasadera interminable y se complicaría la entrada y salida de los vecinos a sus propias casas, porque el Seven Days está abierto de 6:00 a 23:00 horas. Todo el pinche día pues.
Y bueno entre que son peras y son manzanas da lo mismo, porque según me platicaron, su calle de todos modos queda bloqueada por los guarros del gobernador o del fiscal, o de los dos juntos, que traen entre dos y seis camionetas y que todo el rato en que sus señores amos entrenan, se toman la fotito y echan el coto, se mantienen encendidas, así sean dos horas.
Así las cosas, gente, entre defensores del medio ambiente y defensores de lo verde, entre vecinos enojados y funcionarios mamados -que a mí sí me preguntan, la neta no veo que les haga tanto efecto el entreno pero en fin-, entre gym bros y calles bloqueadas y sea como sea, RIP, arbolitos, hasta siempre.

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