Proponían que los diputados plurinominales ya no fueran por lista, sino que dejaran a los segundos lugares de las votaciones.
No prosperó la propuesta de cambiar la forma de asignar diputados plurinominales a partir de los que obtuvieron los segundos lugares en la votación, aunque con los regidores será otro tema.
Octavio Ocampo, del PRD Michoacán; Antonio Carreño, de Movimiento Ciudadano y no sé si algún otro, fueron los que lo propusieron, pero a los de la comisión de Asuntos Electorales y Participación Ciudadana no les pareció tan chida esa idea.
En cambio sí les latió la de Juan Carlos Barragán y Diana Mariel Espinoza (la presidenta de esa comisión, por cierto), para que se haga lo mismo pero con los síndicos. O sea, que los candidatos a presidentes municipales también se cuenten como candidato a regidor y si no ganan pero sacan segundo lugar, puedan amarrar ese hueso, digo ese espacio, si quieren.
Algunos medios de los que no se enteran bien de las cosas andan diciendo que esa fue una propuesta del gobernador pero no, la presentaron varios diputados, nomás que ese lunes al secretario de Gobierno, Raúl Zepeda, le dio por informar sobre el trabajo del Poder Legislativo en la mañera del Ejecutivo. Ya todos sabemos que las decisiones del Congreso las toma el gobernador, ¿pero había necesidad de ser tan obvios?
El caso es que eso es lo que confundió a algunos despistados que seguro andaban más ocupados con los bocadillos que con lo que se decía en la rueda de prensa, que además dura muchísimo más de lo humanamente tolerable.
Ese mismo día, Tavo Ocampo, que además es dirigente del PRD, celebró que otras de sus sugerencias electorales sí se acoplaron al Franquenstein que pretenden votar al parecer este miércoles, que aglomera ya más de 70 reformas, pero dijo que sí le awitaba que no hubieran pelado lo de las pluris.
Le pregunté qué le habían dicho, que por qué no, y respondió:
«Cuidan los temas de los partidos. Es más cómodo que las candidaturas plurinominales que vayan gente con mayor cercanía sobre todo a los partidos políticos y no dejarlos a que los segundos lugares sean los que puedan ser los diputados plurinominales».
Él sabrá algo de eso, porque él es dirigente y plurinominal a la vez, aunque dice que si fueran segundas mayorías tendrían «mayor representatividad y legitimidad».
Lo cierto es que cuando quieren amarrar un cargo, se registran por las dos vías, así ganen o no ganen con votos, tendrán curul. Así le hizo Adrián López Solís y así le han hecho varios.
La otra cuestión es que quitar las listas de pluris podría afectar las acciones afirmativas y esto lo comentó alguna vez el petista Reyes Galindo, porque los partidos suelen dejar sus cuotas de personas con discapacidad, de la diversidad sexual o indígenas para las listas. En parte porque nomás los meten para taparle el ojo al macho pero en parte también porque para una población vulnerable puede ser más difícil hacer campaña o ganarse al electorado.
Imagínense nomás a alguien en silla de ruedas o con discapacidad visual haciendo campaña «a ras de tierra» o «gastándose las suelas de los zapatos» , como dicen ellos, o a un jochis repartiendo abrazos o a una candidata trans repegando las bubis al pueblo bueno y sabio para la foto como hemos visto a cierta diputada de Morena que no podemos mencionar porque nos demanda.
Por eso también le pregunté a Tavo cómo iban a quedar las acciones afirmativas y dijo que igual, como ya estaban (o sea como digan los organismos electorales), pero sin que sea de a huevo:
«Sólo van a estar mayor reguladas sin que sea una camisa de fuerza para los partidos políticos».
¿A qué se referirá el perredista con «camisa de fuerza»? ¿Lo dirá en el sentido de que no se quieren sentir atados de manos cuando elijan candidatos si tienen que incluir a estas personas o porque los partidos no quieren todavía acogerse al dulce y reconfortante abrazo del manicomio?
Ya no le pude preguntar porque como que ya le andaba por caerle y los colegas ya se andaban saliendo porque querían llegar a la rueda de prensa de Raúl Morón, hasta lo andaban carrereando luego de preguntarle ochenta veces la misma cosa… para la otra será.
