«La política fue creada por hombres y para hombres», Omega Vázquez.
Había sido una semana complicada en Morelia -como suelen ser- y tras esquivar olímpicamente el tráfico de las cuatro peme logré llegar a mi casa un minuto antes de la hora convenida.
Omega respondió el teléfono como con fastidio, con desconfianza. Al no tener registrado mi número, temía que fuera otra encuesta o promoción de alguno de esos políticos que se andan adelantando y ya nos tienen hasta la madre… hasta a los otros políticos. También los bancos, los políticos y los bancos.
Ella estaba por llegar a Atlacomulco y la señal se tornaba intermitente y así pasamos de los obstáculos y baches del camino a los comunicativos y de ahí a los metafóricos. Le pregunté si era más fácil romper el techo de cristal en el mundo empresarial o en el político. Ella, que se debate entre ambos frentes como Coordinadora de la Secretaría de Economía Federal en Michoacán, dijo algo que se adivina pero no se suele enunciar: lo difícil no es romperlo, sino mantenerse ahí.
El machismo y la misoginia no son los únicos obstáculos para que las mujeres encuentren condiciones equitativas. Para Omega, el dinero sigue siendo la fuerza que mueve todo un sistema creado por hombres y para hombres.
– ¿Es más fácil romper el techo de cristal en la iniciativa privada o en la política?
– Yo te diría que en la iniciativa privada. El acceso es más difícil porque tiene que ver con capital, con dinero, y en todo el mundo las mujeres apenas somos dueñas del tres, cuatro por ciento de la tierra mundial y a lo mejor del 10, 12 del capital. Y en México es todavía más bajo a menos que hereden.
Omega Vázquez, quien además de política y funcionaria es empresaria, recordó entonces que trabajó con otras mujeres para que fueran incluidas en la mesa de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) y se aceptara al menos una mujer en el Consejo Coordinador Empresarial, aunque también recuerda que se logró más o menos rápido.
En contraste, considera que es fácil acceder a candidaturas y espacios dentro de la política, pero porque está legislado y los partidos están obligados a la paridad; sin embargo, muchos hombres -y hasta mujeres-, todavía no están de acuerdo y aquí también, se necesita dinero:
Me dijeron a mí que si no tenía un padrino, un costal de dinero o parientes adentro, no tenía yo nada que hacer en política. Me lo dijo un periodista.
¡Traz! Los periodistas… y luego hombres, también tienen su propia dinámica con el dinero y los políticos, pero de eso no hablaremos ahora, mejor, mejor.
Las cuotas de género siguen cubriéndose, reconoce Omega, quien ha estado en el entramado de varios partidos políticos (PRI, MC, PT y ahora Morena… de los que me acuerdo), si ya no con la esposa del político -o ya no siempre-, sí por las que aparentan ser más manipulables, más calladitas, más obedientes y les dejan cargos «para mujeres», donde no se toman decisiones de tanto peso.
«La política fue creada por hombres y para hombres», recuerda al remontarse a las décadas de los 50, 60, 80… Nosotras llegamos después de presionar mucho y aún así, «no hemos llegado a una paridad real».
Y a pesar de todo esto, aquí está ella, junto con su aspiración de ser presidenta municipal de Morelia, aunque este cargo nunca ha sido ocupado por una mujer, lo cual no es sorpresa para nadie, no porque ande haciendo preprecampaña, como algunes, sino porque ya lo ha buscado en elecciones pasadas.
Le pregunté cuál ha sido su estrategia para mantenerse a flote, si hacer equipo con mujeres realmente funciona y respondió que sí, y también con hombres que saben sumar y trabajan con respeto, pero que lo principal es prepararse y enfocarse en una nueva forma de hacer política, sin padrinos y sin costales de dinero de por medio.
«A mí si me ha funcionado hacer equipo entre mujeres, sí. Por supuesto, no puede decir que no, mis organizaciones civiles siempre han sido de mujeres. En la campaña presidencial en la que participé para uno de los de los precandidatos a la presidencia, en este caso de Marcelo Ebrard, yo fui parte de la de hacer toda la estrategia de mujeres en el país, hice comités de mujeres en varios estados en Michoacán. Claro que funciona aliarnos, pero capacitadas».

Bueno y a todo esto… ¿Por qué Morelia?
«Mira, el interés de hacer un impacto desde el Poder Ejecutivo y especialmente en la ciudad en la que vivo, ha sido desde que entré a la política», compartió.
En este momento la charla derivó en las necesidades que ha visto, especialmente para las madres autónomas, que no sólo no tienen muchas oportunidades fuera de la informalidad, sino que se enfrentan a la carencia de servicios básicos como el agua, seguridad, transporte público y peor aún, si viven violencia suelen se revictimizadas o retachadas a su casa. Todo ello, en una ciudad en donde no se observa desarrollo y eso, subraya, afecta a todos, profesionistas, empresarios, trabajadores, hombres y mujeres.
«No podemos hablar de una Morelia cosmopolita, ni mucho menos de una capital que sea capaz de sostener lo que nos da recursos como el turismo, o las convenciones, o los restaurantes, si tú no tienes de entrada un piso parejo de servicios. Morelia tiene servicios de hace un siglo en servicios de agua, de limpieza, de transporte, de seguridad y eso nos saca totalmente de la competencia con otras ciudades que están vecinas y también nos saca del esquema de la inversión. Todo está conectado, lo que empieza con una mujer sin acceso a un empleo seguro y con miedo a salir a la calle se traslada directamente a que tenemos una peor economía y menos turismo».
En este punto ya ni siquiera estábamos hablando por teléfono, porque la señal se tornó de entrecortada a nula, pero la conversación siguió a través de Whatsapp, porque me quedé pensando: a ver, ¿pero cuántos de estos problemas le corresponden al municipio y cuántos no son más bien tarea del gobierno federal?
«Por supuesto que se puede hacer desde el nivel municipal. De hecho, el gobierno municipal es la primera célula de impacto social».
Refirió que seis de cada 10 hogares en Morelia son encabezados económicamente por una mujer que por lo general, no tiene un empleo formal. O sea, sin contrato, sin prestaciones, sin seguridad social, más o menos como casi cualquier reportero.
Pues sí pero aquí pensé: ¿pues qué no es eso precisamente lo que vienen reclamando las feministas y recomendando académicos al gobierno federal, que exista un Sistema Nacional de Cuidados?
Esto es, que el Estado se haga cargo de parte de esa labor de cuidados que le achacan a las mujeres (con o sin pareja) como una jornada adicional.
Y bueno, aunque dice que «hay un montón de programas» y aludió a los dichosos apoyos del bienestar, eventualmente reconoció que hay una necesidad qué atender, porque las guarderías sólo aplican para las que tienen IMSS o ISSSTE, que no son la mayoría.
«Por supuesto que la federación tiene problemas como nunca antes», tuvo que admitir.
En contraste, habló un poco de lo que está haciendo la Secretaría de Economía, a través de Financiera para el Bienestar, que otorga créditos a la palabra principalmente a artesanas indígenas, pero lamentó que no acuden a las capacitaciones gratuitas y así ningún préstamo rendirá frutos terminan endeudándose por otro lado con condiciones impagables.
«Yo ahorita estoy yendo a diferentes colonias donde me invitan a llevarles capacitación real de cómo poner un negocio que sí sea sustentable, que sí sea negocio, que sea formal. Hoy las emprendedoras pueden tener RFC con un sistema de incorporación de confianza pagando el 1 por ciento de lo que dicen que ganaron».
Ahí se acordó de lo que le había preguntado antes y lanzó una pequeña crítica a los presidentes municipales: si los alcaldes «estuvieran pensando cómo aterrizar programas federales en sus municipios, en lugar de estar pensando cuánto dinero les vamos a dar a ellos, otra cosa sería».
Al final, siempre es el dinero. No importa si hablamos de empresarios, de académicos, de emprendedoras, de partidos políticos y hasta del propio entramado gubernamental. Falta de equidad, y dinero. Políticos y bancos.

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