Ni cuando «trabajaba» ahí parecía tener tanto interés en ingresar.
El Tribunal Electoral del Estado de Michoacán ordenó mediante medidas cautelares que se deje entrar a Palacio Legislativo a la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, aunque le sacó a confirmar si el presidente del Congreso, Baltazar Gaona, ejerció o no violencia política en razón de género, le echó la bolita al Instituto Electoral de Michoacán.
Balta le había prohibido la entrada a Grecia, a quien tildó de «non grata» (not cool) porque su gente, la del Movimiento del Sombrero, causó destrozos el día que fueron a manifestarse por la reforma electoral, aparte de que andaban armados y le gritaron de cosas a los diputados del PRD Michoacán.
Pero como que ni cuando estaba en la nómina del Congreso tenía Grecia tanto interés en entrar, porque según Balta, era aviadora, nunca la vio. De hecho, a ella hasta ya se le había olvidado que cobraba ahí y cuando una reportera le preguntó dijo «ah, caray» y lo negó.
Ya luego reconoció que siempre sí, que era «gestora», pero ese puesto no existe, desmintió Balta, sólo el de «asesora A», pero él considera que debe devolver el varo que cobró porque ya era presidenta del DIF cuando le estaban pagando y ni iba a chambear, aunque ella dice que su función era en Uruapan, pero él dice que eso no existe, que los asesores tienen que ir al Congreso.
El caso es que ya puede entrar para lo que quiera hacer en el Palacio Legislativo. Por ejemplo, dice Balta, disculparse, regresar las 200 mil bolas que le dieron y así.
Y aunque en cada una de sus mañaneras de Tribuna Ciudadana repite que ya no va a hablar de ella, siempre habla. Ora ya sacó su pañuelito blanco de la paz, que porque no le vayan a dejar otra cabeza en Tarímbaro y que mejor ahí muere (o sea no la persona que tenía cabeza ni él, ni ella, sino el pleito).
Le preguntaron entonces si le estaba atribuyendo a Grecia ese acto criminal y dijo que nah, que no sabía, pero que como ella declaró algo así como que «luego ahí le andan dejado recados» o una onda así y él preguntó si era amenaza y nadie le aclaró, pues por si las flais, paz.
