Ya tienen suspensión definitiva, el Seven Days Gold no podrá seguirles cortando árboles.
Con un marcador de 2 a 1, los vecinos de Balcones de Morelia se anotan otro tanto al recibir la suspensión definitiva de parte de un juez que considera que el gimnasio Seven Days Gold debe pararle a la construcción del acceso al estacionamiento que da a la calle privada Camilo Camacho.
Los vecinos ya habían metido un primer gol durante el primer tiempo, cuando se les dio la suspensión provisional, pero el personal del Seven Days se fue a la ofensiva y amagó con seguir con el derribo de la barda y se fueron con todo, se aventaron el saque que de la barda divisoria, la que abrieron para meter una rampa para personas con discapacidad… que podrían querer ir al gym a usar los aparatos.
Los vecinos hicieron una barrera en su área verde para que no les cortaran más árboles, porque los del gimnasio ya les había tumbado dos eucaliptos apenas sonó el silbato, así que se dispusieron a montar guardias y así se iban relevando.
El árbitro, Jorge López Rincón, titular del Juzgado Séptimo de Distrito en el Estado de Michoacán, les sacó la tarjeta roja a los del gym, luego de revisar las declaraciones de 11 instancias de gobierno, tanto estatal como municipal que, aunque contradictorias en algunos casos, le llevaron a razonar que si suspendía la obra en lo que se resuelve el juicio definitivamente, no le hace daño a nadie.

Aquí viene lo delicado, porque todo el partido se ha venido jugando con que si tenían permiso o no tenían los del gimnasio para tumbar unos árboles que tenían 50 años de edad y para invadir el área verde de una calle que además es privada, cuando el estacionamiento ya tiene un acceso en otra calle.
La cosa es que los vecinos han sostenido que debido a que ciertos personajes entrenan ahí -el gobernador y el fiscal- y uno de los dueños tiene cierto parentesco con un regidor, los del Seven Days han cometido faltas con total impunidad, como amenazarlos con las motosierras o llevar policía estatal a acompañarlos a meter maquinaria y demás.
Hubo algunas áreas de gobierno que sostuvieron que no había nada qué reclamar y entre ellas están el mismísimo Alfredo Ramírez Bedolla, el alcalde Alfonso Martínez, y otras áreas adscritas a ambos gobiernos, pero al mismo tiempo, la Secretaría del Medio Ambiente y Sustentabilidad del Ayuntamiento de Morelia, así como su Dirección de Normatividad Ambiental y su Departamento de Desarrollo Sustentable, reconocieron que no le habían dado permiso a la empresa para modificar la vialidad y convertir en calle abierta una privada ni tampoco para tumbar árboles.
En la banca se quedaron los de la Secretaría de Seguridad Pública, que optaron por no responder.
Fue necesario marcar el faul y el juez juzgó: en lo que se revisa la jugada, hay que respetar el derecho a un medio ambiente sano, así que no pueden cortar árboles; el derecho a la movilidad, así que no les pueden quitar su privada y hay que priorizar el principio in dubio pro natura, que se oye muy chingón y lo es: ante la duda, se falla a favor de la naturaleza, así como el interés social, a nadie le afecta que se pare la obra un ratito.
Citó jurisprudencia, osease lo que han dicho otros jueces, de que no hace falta probar del todo que hubo daño ambiental para poder actuar en consecuencia.
Y hasta aquí el segundo tiempo, pero nos vamos a tiempo extra, porque falta la decisión final del juez acerca de si hubo o no hubo falta y si se abre o no se abre la calle pero por lo pronto, las barras de los vecinos celebran esta victoria y resuenan los cánticos en la privada.
La victoria asoma para los locales, pero los dorados todavía pueden darnos la sorpresa, no olvidemos que sus patrocinadores están pesados.
Esta nota me la aventé desde el bar viendo el partido, pero nadie lo notará ¿Eso lo pensé o lo escribí?
