Le hacen lo que el viento a Juárez, la mañanera se queda.
Desde que lo hicieron presidente del Congreso, Baltazar Gaona se ha vuelto todavía más impopular entre sus compañeros diputados, que de por sí ya lo veían como el castroso del grupo, pero le habían dado un «voto de confianza».
Y ya no son los de la oposición, a los que ninguneaba, sino sus propios (ex) aliados de Morena, que hasta han dicho que van a pedirle al grupo del PT que lo reemplacen, como si fueran estampitas.
Balta dice que lo atacan los de Morena porque él no es manipulable, pero que básicamente seguirá haciendo lo que le dé la gana.
Primero, aseguró que los que lo quieren destituir no son todos los de Morena, nomás los tres que están con Morón, que porque en sus mañaneras les afecta su agenda político electoral. Para mí, esto es como reconocer que sí llevó a Gladz con fines electoreros, pero bueno.
Luego reveló que para esta semana había invitado a la corcholata Gaby Molina, la Mujer Maravilla de la Educación, el plan B del gobernador, que para que explicara si es cierto lo que dice Mario Delgado de que en el último mes de clases ya no se hace nada (esamamada) pero que ella no quiso ir. Mejor, mejor.
A continuación celebró por anticipado que no iba a proceder el juicio político que le intentó meter la rectora de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, doña Yarabí Ávila, por metiche. O sea por invadir la autonomía, que es así como el concepto de soberanía de Sheinbaum, aparece cuando conviene, pero ahora no convino, y no procedió.
La batearon con el argumento de que ella es persona, tons no puede demandar como si fuera universidad, porque la universidad no es persona y como también alegó por violencia política en razón de género, otro clásico, dijeron que aunque sí es mujer, eso no le toca juzgar al Congreso, sino al instituto electoral.
Después se acordó de que también tiene diferencias con la coordinadora parlamentaria, la corcholata Fabiola Alanís y entonces ya salió con que Morena no cumple los acuerdos en el Congreso y que le querían quitar la hora del aficionado, ese momento mágico cómico musical cuando se «posicionan» todos los grupos parlamentarios antes de la sesión… Y sí se la quitaron, pero esto lo dijo antes, durante su mañanera que hace siempre antes de cada sesión.
Los diputados no se han quejado nada más de que invitara a Gladyz la Arquitecta a sus mañaneras, porque también las ha usado para irse contra Yarabí y decir que el Congreso la iba a demandar (que resultó no ser verdad), para llevar a unos señores non plus ultra conservadores y ondas así, pero el dijo que ni madres, que la mañanera (o tribuna del pueblo, como él le dice), no se va.
Hasta le preguntó a los reporteros si querían que la dejara de hacer y unos bien lambiscones y otros aficionados a las tortitas que ponen dijeron que «no, no» y nadie le dijo «al chile, Balta, tus ruedas de prensa son una perdedera de tiempo, están de hueva y son demasiado temprano, o mañanero o mañanera. La idea chance era buena, la ejecución es una mamada». Bueno, es que yo la neta no fui.
