Pastores y feligreses presentan iniciativa bajo el supuesto de que la única familia que vale es la «nuclear».
Una vez más la «tribuna ciudadana» rayó en lo ridículo. Esta vez no trajeron corcholatas, pero ahora fueron aleluyos.
Unos señores cristianos y una señora que aseguran que el Estado no debe «certificar defunciones matrimoniales» (¿el divorcio?) y que los delincuentes salen de las familias donde no hay mamá y papá, presentaron una iniciativa para que se cree un «Instituto Michoacano para Fortalecer a la Familia». O sea el DIF 2.0.
Dijeron que no son machistas ni nada, sino que ocho de cada 10 hogares michoacanos «reconocen» a un hombre como jefe de familia. No citaron la fuente ni aludieron a que quien lo reconoce como jefe no es la familia, sino la propia estadística y no llaman familia a las homoparentales o encabezadas por mujeres, sino «modelos de convivencia» y «otro tipo de realidades».
También postularon que ante la violencia familiar, se tiene que priorizar la atención al violentador y evitar que las víctimas huyan, porque según Moisés García, quien se presentó como pastor, no se debe permitir que se disuelva la familia porque entonces el agresor sale y se inserta en una nueva.
Este señor se lamentó también por la «caída de la natalidad» y a la vez planteó que el Estado no tiene por qué hacerse cargo de las tareas de cuidados. Es decir, el Sistema Nacional de Cuidados, alv, que sean las mujeres las que cuiden, eso es más barato:
«Según Inegi, el valor de los cuidados en Michoacán aporta el 37.4 del Producto Interno Bruto Estatal. Si el Estado intenta absorber esta carga económica, el presupuesto estatal de 97 millones de pesos se agotarían menos de 90 días», calculó.
Pero no piensen ustedes que eso es patriarcal, o que es opresión, ni nada, es simbiosis, como Venom:
«Esto no es opresión, sino es una simbiosis. El trabajo de amor y cuidado dentro de casa está sostenido por el trabajo y cuidado fuera de casa», predicó.
Muy lejos quedó el festejo del Día de la Madre y mucho más el momento, hace apenas una semana, en que Balta Gaona, en calidad de presidente del Congreso, bailaba el Mariachi Loco en el convivio con las empleadas, pues ahora sus compas sugirieron que el papel de una madre no es trabajando y las que no tienen un marido, prácticamente no existen.
Balta va solo
Aunque la presidenta de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Fabiola Alanís, se negó a hablar con nosotros (o es lo mismo, dijo que sí pero nunca dijo cuándo y nos dieron las 10 y las 11, las 12 y la una y las dos…), otros diputados se deslindaron de todo lo que diga Balta en sus mañaneras.
No sólo hay coordinadores parlamentarios que han dicho que no les informa sobre los temas que se ofrecerán en su rueda de prensa presesión, sino que ni siquiera su propio coordinador parlamentario, Reyes Galindo, está enterado de ello.
Dijo que aunque no lo ve como una confrontación, pero que de ninguna manera esa visión de familia es la del Partido del Trabajo (PT), al que pertenecen tanto Reyes como Balta y que por el contrario, su partido defiende la libertad de conformar todo tipo de familias porque el concepto de familia no es estático.
«Las familias como quiera que estén compuestas, monoparentales, homoparentales, mujer, hombre, como se compongan, en tanto funjan este elemento social que es los cuidados, la transmisión de valores y principios, me parece que estamos bien y estamos del otro lado; entonces, la postura en mi calidad de coordinador de la bancada es que estamos a favor de garantizar la libertad humana y eso implica concebir a las familias en sus distintas formas o modalidades», precisó Reyes, aunque también externó todo su respaldo a Balta.
Juan Carlos Barragán fue otro diputado que no se rajó a opinar del tema y tampoco hizo suyas las declaraciones del presidente del Congreso, ni en este asunto ni en otros, como los que tienen que ver con la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
«Él a mí no me representa en sus dichos ni representa a las y los diputados. Lo que él diga en esa tribuna que él se inventó, pues que él se haga responsable de sus dichos», dijo Barragán.
En otro momento y a propósito de la incursión de Gladyz Butanda en la mañanera, el priista Guillermo Valencia ha hecho declaraciones similares, al renombrar la «tribuna del pueblo» como «tribuna campañera» y declarar que no tiene nada de legitimidad esa cosa.

No aceptar la existencia de familias con sólo la madre al frente, o raras veces el padre, es como regresar la historia 150 años atrás. No aceptar que las mujeres trabajen para no morir de hambre también es un concepto ampliamente superado. Aleluya, aleluya, este grupo retrógrado también ha sido ampliamente superado. Qué perdedera de tiempo en el Congreso.