A 52 años, todavía no hay justicia para la familia Guzmán Cruz. Presentaron la biografía de Venustiano Guzmán en un acto ceremonial, cultural y político.
Este 25 de julio se cumplieron 52 años de las desapariciones, tortura y ejecuciones extrajudiciales de los luchadores sociales que en Tarejero, localidad de Zacapu, Michoacán.
La comunidad llevó a cabo un acto conmemorativo en parte político, en parte místico-religioso, que sirvió entre otras cosas para reflexionar acerca de las enseñanzas de esos luchadores sociales, que consideran que siguen vigentes.
Empezaron con un recibimiento a las afueras de la localidad de sus invitados especiales para luego arrancar con una danza ceremonial y bendiciones a los dioses ancestrales.
Después, pidieron apoyo a las divinidades milenarias para difundir las causas de la lucha para de ahí iniciar una procesión con los emblemas de la diosa Cuerauajperi multiplicada.
De acuerdo con Huber Guzmán Cruz, uno de los sobrevivientes de la que se conoció como Guerra Sucia en Michoacán, «es como una especie de bendición púrembes antigua a los luchadores sociales», en donde «también están presentes alegorías a la espiritualidad y presencia de los llamados mártires de la democracia».
Durante este evento se presentó el libro «Inte Parhakpini Juchari Uinapikua. El mundo nuestra lucha», la biografía del joven Venustiano Guzmán Cruz, quien con apenas dieciséis años de edad decidió unirse a la guerrilla, aún cuando ya sabía que esto implicaba martirio, torturas físicas y emocionales y muy probablemente la muerte.
«Este joven lo sabe porque ya antes lo vio, y vivió, cuando a gran parte de su familia los agentes del gobierno les golpearon, desaparecieron, amenazaron y hasta volvieron locos», describe Huber Guzmán, quien es también parte de la familia.
Agregó que Venustiano encontró solidaridad entre grupos de activistas chilenos que huían de la dictadura de Augusto Pinochet y los asistentes consideraron que la solidaridad internacional sigue vigente y sirve, como desde entonces, para hacer frente a los imperialismos de nuestro tiempo.
«Se habla de que, por lo menos hoy, no se habla de justica, castigo, verdad, medidas de no repetición y sí de cómo las necesidades de mejorar son mas grandes que la muerte y las torturas o las desapariciones forzadas», finaliza el activista.
La familia Guzmán Cruz cuenta con cinco miembros desaparecidos desde 1974, José de Jesús Guzmán Jiménez y sus hijos Amafer, Solón Adenauer, Armando y Venustiano y desde entonces sus familiares no han dejado de buscarlos y de exigir justicia. Otros miembros de la familia fueron encarcelados durante ese mismo período de la Guerra Sucia.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ya determinó que el Estado mexicano cometió crímenes de lesa humanidad contra ellos, aunque el caso todavía no ha concluido en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

EL SACRIFICIO DE LA FAMILIA CRUZ GUZMÁN, NOS ENSEÑA A NO AGACHAR LA CABEZA ANTE LOS GOBIERNOS DICTADORES, MÁS BIEN NOS INVITA A UNIRNOS A LUCHAR POR LA LIBERTAD, LA DEMOCRACIA Y EL RECONOCIMIENTO PLENO DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS.. LIBERTAD Y PATRIA.
EL SACRIFICIO DE LA FAMILIA CRUZ GUZMÁN, NOS ENSEÑA A NO AGACHAR LA CABEZA ANTE LOS GOBIERNOS DICTADORES, MÁS BIEN NOS INVITA A UNIRNOS A LUCHAR POR LA LIBERTAD, LA DEMOCRACIA Y EL RECONOCIMIENTO PLENO DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS.. LIBERTAD Y PATRIA.