El gobierno presume a un artista que está acusado de robarse el arte de un pueblo indígena.
No nada más para celebrar bodas sirve el Palacio Clavijero, cuando no es salón de fiestas, también ofrece exposiciones y a veces cursos o servicios de biblioteca y así y ahora alberga jaguares colosales, balones y otras madres cubiertas de chaquira como parte de la exposición «La pasión nos une, esculturas mundialistas».
La inauguraron desde el 30 de abril el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, la secretaria de Cultura, Tamara Sosa y la entonces secretaria de Educación, hoy aspirante a gobernadora, Gabriela Molina, aka la Mujer Maravilla de la Educación, una mamada así. El pedo es que no se fijaron que el «autor» de estas obras, César Menchaca, ha sido fuertemente cuestionado por el pueblo Wixárika.
Las esculturas están chidas, nada más que según los habitantes de estas comunidades de la Sierra Madre Occidental (Jalisco, Nayarit, Durango y Zacatecas), se hicieron a partir de una especie de esclavitud moderna a la que fueron sometidos y además, nadie les avisó ni mucho menos les pidió permiso, como marca la ley, de andar exponiendo el arte huichol como si fuera propiedad de ese señor Menchaca que hasta tiene una empresa, Menchaca Studio.
Por eso la Consejo del Patrimonio Cultural Originario interpuso una queja en el Instituto Mexicano de Derechos de Autor (Indautor) por apropiación cultural indebida, porque dice que el «artista» anda diciendo que él les fue a enseñar a los indígenas el arte huichol y eso, señores, es colonialismo y no les late.
Encima dice que les pagó por «aprender», y que pues pagó super poquito o les llevaba despensas y así -obviamente no hubo contratos, prestaciones o seguro social- por obras que él vendería carisisísimas en otros países y que se llevaría a exponer por todos lados, ostentándose como autor, dueño y señor del arte huichol.
Es como una versión más manchada del clásico «ven a tocar a mi fiesta, no hay pago pero así te das a conocer».No está chido, pues.
Y no es nomás eso, sino que el arte huichol viene de más atrás, de una cultura y una cosmovisión, y este wey lo endulzó, se armó una versión tipo Disney, deslactosada, motivacional, con un mensaje como de reciclaje, una mamada así y abarató toda una cultura ancestral para poder vender.
No nada más el gobierno de Michoacán se ha parado el cuello con exposiciones de César Menchaca haciéndose los que rescatan y dignifican el arte de los pueblos originarios, también el gobierno federal y el de otros estados como Nayarit y de hecho, es la segunda vez que viene al estado, pero igual llama la atención porque el gobernador Bedolla se la pasa diciendo que es experto en registro de marca y la denominación de origen y la mamada.
El caso es que la queja en Indautor la pusieron el 9 de junio, hace como un mes, y la exposición sigue ahí en el Clavijero y no se ve que se vaya a mover así que váyanla a ver, o no vayan o si quieres venir, pues ven.
